La puesta a la venta de Puleva reabre el debate sobre su formación.
Artículo GRATUITOLa formación de un gran grupo lácteo nacional o gallego, constituye una de las asignaturas pendientes del sector de la leche en España. En las últimas décadas han sido numerosos los intentos para el desarrollo de ese proyecto. Sin embargo, por razones políticas, económicas y, en otros casos, personales, todos los proyectos fracasaron. Las empresas aspirantes a ser eje de los mismos fueron vendidas a grupos multinacionales o siguen su camino en solitario. Los procesos de concentración desarrollados han sido insuficientes para tener una posición más competitiva en los mercados y, frente a lo que ha sucedido en el resto de los países comunitarios donde hay un alto grado de concentración en el sector de la leche, en España no se han dado los avances necesarios esta dirección.
Así, la cooperativa Campina en Holanda tiene una facturación de 9.500 millones de euros y una recogida superior al total de la cuota española. Arla Foods, en Dinamarca y Suecia, factura unos 6.600 millones de euros frente a los 800 millones de Central Lechera Asturiana, el mayor grupo lácteo español. En la actualidad, la decisión de Ebro Puleva de poner en venta su división láctea, con una cuota de mercado superior al 8%, abre nuevamente la posibilidad de la construcción de un grupo de mayor tamaño sumando el mismo a otras empresas de capital nacional. Sin embargo, todo parece indicar que Puleva acabará en manos de un grupo multinacional ante la imposibilidad de acometer su compra de forma individual por ninguna otra firma española por el elevado precio puesto a la misma, unos 700 millones de euros, ni tampoco por una unión de empresas fundamentalmente en el marco cooperativo. El sector de la industria dará así un paso más en su caída en manos de grupos multinacionales, en medio de la pasividad de las diferentes administraciones, la central y las autonómicas.
Las últimas décadas han sido escenario de un importante reajuste en el sector de la leche en España, desde la producción a las industrias. En el caso del sector agrario, en los últimos quince años se ha pasado de 140.000 a menos de 24.000 explotaciones para una cuota que se mantiene prácticamente estabilizada en poco más de seis millones de toneladas. Este ajuste de explotaciones ha supuesto pasar en el mismo periodo de una cuota por granja de 40.000 a 243.000 kg, cifra que sin embargo aún se mantiene por debajo de la media comunitaria de 284.000 kg.
Ajustes y fusiones
En el sector de la industria, no se puede hablar en ningún caso de que no haya existido un proceso de ajuste. Una primera fase se produjo fundamentalmente a raíz del ingreso de España en la Unión Europea con la supresión y transformación de las centrales lecheras. Sin embargo, esas actuaciones fueron insuficientes y no supusieron, en ningún caso, lograr el objetivo de una gran empresa en volumen suficiente para tener una posición de competitividad con los grandes grupos comunitarios. Administración, ganaderos y las propias industrias coinciden en la existencia de un sector industrial donde hay excesivas empresas y donde sería necesario ir a un proceso de una mayor concentración. Desde el sector de la producción se acusa a las empresas de saber gestionar situaciones deficitarias, pero no para gestionar excedentes y dar salida a los mismos vía otros productos demandados en los mercados como leche en polvo o mantequilla.
En esta línea se acusa a las industrias de tener muy poca diversificación, de no haber apostado por productos de mayor valor añadido y, en definitiva, de haber hecho solamente de la leche líquida su principal negocio. En los años precedentes, al proceso de ajuste en base a la supresión de las viejas centrales lecheras se sumó a la integración de otros pequeñas empresas fundamentalmente en cuatro grupos.
• Corporación Alimentaria Peñasanta, donde se hallan Central Lechera Asturiana, Larsa, Granja Arjeriz, Vega de Oro, Ato-Celbasa o Central Lechera de Gijón.
• En lo que es actualmente Puleva Foods, entre otras empresas se integraron Uniasa, o la firma matriz del grupo en Granada, La Merced, Cooperativa La Malagueña, Prolan, Granja Castelló, Lactaria-Ram y Leyma, que desde 2005 fue vendida al grupo Leche Río.
• El actual grupo Iparlat es el resultado de la integración en el mismo de las centrales lecheras Alavesa y de Lérida, Gurelesa, Beyena y Copeleche-Inlena.
• Un cuarto grupo producto de una serie de integraciones y compras es la multinacional francesa Lactalis, antes Besnier, donde se hallan Central Lechera Vallisoletana (Lauki), adquirida en su día a otro grupo francés, Industrias Cervera o Leche Prado.
Junto a estos grupos, producto de procesos de integración o compras, en el sector de la industria láctea el resto de los grupos importantes se concretan en:
• Leche Pascual, grupo estable, con una cuota ligeramente por encima del 8% donde se integró Frixia y que recientemente suscribió un acuerdo con los franceses de Andros para elaborar yogur tradicional de marca blanca.
• Leche Río, grupo gallego en crecimiento donde se ha incorporado Leyma tras ser adquirida a Puleva.
• Lactogal, la compra de Leche Celta supuso el desembarco en España de los postugueses.
• Nueva Rumasa, donde se integra Clesa en leche, Dhul o la planta de El Caserío en quesos.
• Industrias Lácteas Asturianas, ILAS, donde se integran, entre otras firmas, Lácteas Castellano Leonesas y Granja La Polesa, más volcada en productos derivados que en leche líquida y casi la única firma nacional con una apuesta en el exterior
• El mundo cooperativo, además de por Iparlat y Clas, está representado especialmente por Covap y los gallegos de Feiraco.
• Finalmente se hallan los grandes grupos en el sector lácteo, Nestlé y Danone, si bien su presencia en España se concreta especialmente en los derivados de alto valor añadido y no tienen una presencia significativa en el segmento de la leche líquida.
Procesos fallidos
En sector de la leche y los productos lácteos, a diferencia de lo que ha sucedido en otros países comunitarios, ha sido hasta la fecha un cementerio de intentos fallidos para la constitución de un gran grupo.
Los intentos más importantes tuvieron casi siempre un sello cooperativo. En esa línea se hallaban los proyectos en los años noventa para la formación de una gran sociedad en la que los motores eran la cooperativa Covap, los vascos de Iparlat, Central Lechera Asturiana y las cooperativas gallegas.
Ese proyecto se cayó para dar paso a otros intentos hacia la formación de un gran grupo formado por Central Lechera Asturiana, Pascual y Puleva, intento que murió víctima de protagonismos y la dificultad para integrar sistemas cooperativos con empresas colocadas en Bolsa.
Junto a esos intentos a escala estatal, otros de los grandes proyectos frustrados es la constitución de un gran grupo lácteo gallego donde se han barajado en el pasado todo tipo de fórmulas. Desde la planteadas solamente en base a empresas de capital gallego, hasta otras donde también se daría cabida a empresas no gallegas, pero con presencia en esa Comunidad Autónoma en la recogida y elaboración de leche. En los trabajos para la constitución de ese grupo gallego se barajaron diferentes empresas tomando como base, desde Leche Celta, hoy en manos de los portugueses de Lactogal hasta Leche Río, descartada tras estar implicada en denuncias por algunas irregularidades, y sobre todo, la base cooperativa de Leyma y posteriormente de Feiraco.
Hoy, en base a la planta de Pascual en Lugo, desde la Xunta se ha promovido el funcionamiento de un grupo, Alimentos Naturales, basado en cinco cooperativas, mientras se descartaba otra oferta cooperativa planteada en base a Feiraco con 25 cooperativas a sus espaldas. El grupo sigue siendo una entelequia.
La oportunidad
En la actualidad, la venta de Puleva se presenta como la última oportunidad para intentar levantar un grupo lácteo con una mayor capacidad para competir en los mercados comunitarios.Aunque el presidente del grupo Ebro Puleva había reiterado que la leche era para la sociedad una actividad estratégica, sólo había que fijarse en la estratégica de compras del grupo para cerciorarse de que era todo lo contrario y que la división láctea iba a estar en la puerta de salida cuando se presentara una nueva ocasión de compra en los sectores de verdad estratégicos del grupo, como el arroz y pastas.
Ante la oferta de venta de Puleva habría varios candidatos a hacerse con la misma, aunque el problema es el precio, más de 700 millones, frente a una valoración general en el sector de unos 450 millones de euros. Desde el mundo cooperativo, una primera empresa interesada en la compra sería Corporación Alimentaria Peñasanta, donde se halla integrada Clas, operación en la que podría estar otra cooperativa, Covap, lo que supondría extender el grupo de norte a sur. En esta operación sería necesario el respaldo de gobiernos regionales y el apoyo de entidades financieras de ambas regiones. En el mapa nacional, no descarta estar en la operación Leche Pascual, aunque el precio es igualmente el principal obstáculo.
Fuera de esas posibles opciones nacionales, la primera candidatura que se postula se concreta en la multinacional francesa Lactalis (President- Lauki-Prado) y en segundo lugar varios grupos cooperativos como la holandesa Campina o Arla Foods.
Así las cosas, la formación de un gran grupo lácteo español tiene todos los visos de que seguirá siendo la gran asignatura pendiente.
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